LA TÍA ASUNCIÓN

LA TÍA ASUNCIÓN 

...El otro día en Valencia tuve la gran suerte de asistir a una sobremesa de esas que hacen historia, y se te quedan grabadas como un tatuaje invisible para siempre en la espina dorsal. Fue tal la epopeya que oír relatar con tanta gracia y finura, que me hizo olvidar, en un Santiamén, los manjares y las viandas que acababa de saborear con fruición y alevosía... 

Nació en los albores del siglo XIX, en la tierra de La Luz, la chufa y el arroz, una tal Asunción tía y heroina  del comensal que relataba los hechos... La susodicha elemento, habiendo tenido el mundo haciéndole cosquillas debajo de las enaguas, nunca tuvo nada para ella misma, porque tenía  como afición primordial ejercer de Samaritana convulsiva, y nuestra tierna y dulce Asunción hacía muchos más favores de los que recibía y, claro está, eso era insostenible... Algo no cuadraba para nada en su fiel sentir Falangista y de derechas al máximo, con todo este despilfarro sin fin de ayudar a Rojos, Verdes y Morados... Y, además; sobre todo, que desde muy pequeña sabia sin duda alguna que sus ansias y lujurias estaban centradas totalmente entre las bragas de Irene, su mejor compañera en las Carmelitas y más tarde en la sección femenina del régimen, al que ella apoyó y venero como posesa hasta su muerte ya en plena democracia...

Desde muy pequeña aseguraba que dentro de sus mientes y sus carnes se libraba una revolución imparable, y una marea de hormonas incorregibles se desbordaban  sin control, y que podía oler la vulva de la tal Irene; que era de Calpe, desde al banco de la escuela; cuando empezó a crecerle el bello en su raja... A todo esto decía que Doña Paca la Generala, era muy amigo suyo, y se carteaban desde Ceuta mucho entes de que este  andoval tomara las riendas  de este País tan exótico de María Purísima.... Y que lo último que haría Paca la Ceuti era atentar contra su propio gremio... Ya que El moría por los huesos de un morisco de metro noventa, que lo subía a los cielos montado en su gran motonave... Y al cual entregó su amor hasta el final de sus días... 

Ella; nuestra Asunción, fue la reina de todos los antros de Mariquitas, travestis y Lesbos de toda Valencia y su provincia... Y la gran Madame a la que todos y todas adoraban con santa devoción... Dado los contactos de la Comadre Asunción, sus largas manos, y sus grandes dotes de socorro para con todos todos...

Ella decía y aseguraba, que a los que mataron durante la terrible guerra, nunca fue por estos devaneos de los placeres de la carne... Si no porque sus ideologías no interesaban para los propósitos de los que mandaban, hacían  y deshacían a su antojo y maneras... Nos contaba el comensal, que su tía Asunción no era guapa pero no era fea... No era gorda pero no era flaca. No era alta pero no era baja... Pero sobre todo no era corriente, y que sus dientes eran de un marfil inmaculado, y su voz sonaba bronca y rajada como las maskleta de las fallas... Pero que ella prefería ser decente y no utilizar la indecencia y malas artes de alguna cupletista de turno, que despellejo y denunció a tantos rojos, y alguna que otra roja con la que ella tenía juegos de brevas dulces y carnosos, para llenarles el cuerpo de plomo, o que se pudrieran de miseria en las carceles para siempre; ya que Valencia siempre fue una hoguera de un rojo incandescente... Y que la tal Valenciana después de los tremendos atropellos, jamás quiso pisar ni frecuentar su querida tierra natal y su apellido y memoria se fueron a Pique por el Turia llenos de mierda....

Lo mejor de todo este relato está en el final, aunque todo el pasaje no tiene desperdicio alguno... Nos contaba su sobrino, con una mueca de sátira en los ojos,  que ya muy de mayor;  porque murió a las 93 años la muy cojonuda, contaba emocionada como Paca La Ceuti vino en dos ocasiones a comer con ella en Alcoy ... Siempre en el máximo de los secretos,  para pedirle consejos en momentos cruciales que pasó con su Omeya Amat; que así era como se llamaba el portaaviones que lo subía a los cielos...

Casi en el camastro de la muerte, la Asunción de España, llamó a su sobrino y este pensó que le iba a dejar en herencia todas esas cartas que el mismo aseguraba a ver visto y leído a su lado.. Donde se contaba con más pelos que señales, la historia más truculenta y viciosa de nuestros 40 largos años de angustias y estrecheces. 

Si esas cartas hubiesen visto La Luz con los matasellos correspondientes, fotos comprometidas, y la caligrafía inimitable de la Generala.... España hubiese salido flotando por el Atlántico, y El se hubiese hecho de oro; todo el que su tía fundió sin medida entre el populacho.
Ya en sus últimos  momentos, esa mañana fría de Noviembre, entró en la habitación del hospital y estaba la muy franquista cubierta en la cama con la bandera de España con el águila amenazador y cruel, la Asunción se incorporó casi moribunda y cuando la guapa y rubia enfermera entró a no se que cosa, ella como un sabueso aguzó el olfato y le dijo muy bajito:- esa rubia tiene el chocho pelón ...

Y después con voz penosa y atrancada le desveló que hacía un tiempo ya, que había quemado todas las pruebas para no verse implicada en ningún escándalo... 

No le dio tiempo a decirle que era una gran hija de puta, porque la tía Asunción respiro hondo y pasó al inframundo de un solo golpe de aire...

Que cosas tiene el querer verdad?.


Antonio Canales

2 comentarios:

  1. Menuda mujer! Si no hubiera destruido pruebas, al igual que Don Quijote, no habria dejado " titere con cabeza" Una mujer con caracter, sobre todo en aquella época. Me encanta como lo cuentas , con pelos (jijiji) y señales, eres un Cuentacuentos maravilloso! Aunque tus relatos tengan un toque de drama, siempre gana el humor y el amor.
    De veras te voy a ver este mes que entra? Por eso he tenido el sueño que he tenido, Querer como te quiero...te me desbordas dentro del pecho, jajajajaja, la loka ha vuelto. Pero hay mucha verdad en mi locura. Te amo Antonio mio

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  2. Antonio, que estupenda historia!, sabes que?, pues me recuerda Sangre de Álbero, misma distancia humorística en el relato, mucha ironía,pero también mucha ternura, es un verdadero placer leerte Antonio, me alegro muchissimo verte la semana que viene, a ver si con Lola te podremos secuestrar unos instantes para disfrutar egoistamente del maravilloso cuentacuentos..😙😙😙😙😙
    Te quiero mucho mucho, un beso muy fuerte

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