LA PRIMERA TRAGEDIA

LA PRIMERA TRAGEDIA
Hola: ángeles de mi corazón... Soy el cuenta cuentos de La Danza…
Mi pueblo es un mártir de la ambición humana, algo que jamas podré perdonar...
Yo nací muy cerca de la ciudad de Naha, la capital de Okinawa, dentro del reino ancestral de las paradisiacas y pacíficas islas RyuKyu... Soy descendiente directo de sangre real, hijo primogénito de nobles padres y abuelos que vivieron más de un siglo casi todos ellos, ya que nuestras islas son el lugar de mayor longevidad del planeta, debido a su clima, alimentación y forma de vida. Y aunque hayan sido hostigadas una y otra vez, y masacradas sin piedad hasta lo más hondo de sus raíces, cuevas y acantilados, no han podido exterminar nuestra forma de ser y de sentir.
Mi abuelo nos contaba historias sobre las sagradas fortalezas Gusuku.
Gusuku es la palabra en el idioma okinawense de mis ancestros, para denominar un castillo o fortaleza. Estos maravillosos complejos son los vestigios del antiguo reino de Ryukyu, las islas donde reinaron mis antepasados desde los siglos XIV...
Hasta el fatídico 1879 —año doce de la era Meiji— nuestro archipiélago al suroeste en el mar de China Oriental, formaba el gran reino de las Ryukyu, un estado soberano e independiente del Shōgun y del emperador de Japón. 
Mi tierra era libre y próspera, pertenecíamos en cierta forma al “Imperio del Cielo". Esta bonanza y prosperidad llamó la atención del gran clan Satsuma de la Segunda Dinastía Sho en la Era Edo, y ya en 1609, las Ryukyu fueron invadidas; que no tomadas, por el clan Satsuma del Japón, este triste acontecimiento en la historia local se conoce como “la primera tragedia”. 
Al ser pacifista, influido por el budismo, el reino de mis antepasados no permitía a la población tener armas, y fue así como el clan de Satsuma pudo fácilmente invadirlo. Esa prohibición de uso de armas fue la causa del nacimiento, desarrollo y crecimiento del Karate-do (lucha a manos desnudas) y también del Okinawa Kobudō, donde mi abuelo era un experto consumado, esta lucha se realizaba con aperos de labranza adaptados como armas.
Tras la invasión, el señor feudal de Satsuma decidió ocultar su dominio a los emisarios de otros mundos que seguían viajando a nuestro reino de las Ryukyu. Y las relaciones comerciales entre Japon y mi Reino siguieron como antes. Así pues, el archipiélago del cielo y sus reyes, decidieron no darle importancia.
Esto duraría poco tiempo, ya que el hombre no se sacia nunca jamás, y el malicioso Shogunato de Edo, a través del gobierno feudal de los Tokugawa, adoptó una política rigurosa de aislamiento de mi país entre 1636 y 1868, dos siglos de vasallaje y dolor tuvimos que soportar; prohibiendo todo comercio con el extranjero, salvo para los intercambios oficiales con Holanda y China, que se realizaban en una pequeña isla artificial, para que ningún pie manchase nuestro santo suelo.
Satsuma nos mantuvo bajo su yugo hasta la restauración de Meiji. 
El nuevo gobierno, que había depuesto al Shogunato de los Tokugawa en 1869, el año en que nací yo, quiso a toda costa integrar nuestro reino de las Ryukyu al territorio japonés....
CONTINUARÁ...

4 comentarios:

  1. Que interesante, cautivador y bonito. Me ha encantado y me que con ganas de más, mucho más. Cuanto me ha gustado, por un momento me he visto allí junto a ti que eras un valeroso Shogun, contra el malvado Satsuma.
    Esperando el resto con impaciencia...
    Gracias mi Antonio
    Cuando es el debut de tu maravilloso espectáculo? Besos

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    1. Si viese ayer como tembló la tierra...,!!! No te puedes imaginar las sensaciones que desfilan por tu cábeza en esos veinti- pocos segundos eternos. Ya pasó, y después se recuerda como algo muy lejano... Será ese don de supervivencia que nos hace inmunes a las maximas tragedias... Un beso enorme desde El Oriente a punto de embarca..

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  2. Alex Leonard amaya4 de enero de 2018, 23:19

    Buenos días Antonio. La ambición y la agonia por conquistar y hacer el daño esta tan enquistado en el ser humano que como en la vida real el ver alguien feliz aunque nada tenga y "solamente" felicidad ahi esta el humano para tratar de destruirlo ...posdata mandé un comentario aqui y ante mi sorpresa no lo veo publicado asi que repito por si acaso manojito de besos y abrazos Antonio

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    1. Así es mi amigo, al hombre por lo general no le gusta la Felicidad ajena, y no entiendo el porque. Eso sí, cuando los desastres naturales, como el terremoto de ayer; se manifiestan con saña, la Pena y el dolor el Panico, y mucho más... si se comparte con ganas... Un beso enorme amigo, ya embarcando para nuestro terruño.

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